Se já não fora muito saber que nada existia, restava ainda um sabor amargo, de cor amarelenta, já cansado de agonizar.Assim, decadente em imagem e em mente, voou ao céu, sem prévio aviso, sem anúncio, sem adeus.
Foi movendo o corpo cheio, pesado em matéria, etéreo ao vento.
Calou sentimentos profundos, mas já moribundos, rebentos sem jeito, apagados com o tempo.
Dor de morte, que não tem sorte, mas tem direção. Segue a bússola, segue o norte, segue incrédulo, adiante.
Cor de outono em folhas secas. Árvores desnudas que se preparam para o longo inverno de pouca luz, mas quase terno. A seiva fria que corre ligeira pelos ramos acomodados a receber o sopro intrépido do vento que anuncia recalcitrante o frio que se aproxima, infame.
Desilusión
Si ya no fuera mucho saber que nada existía, restaba aún un sabor amargo, de color amarillento, ya cansado de agonizar.
Pero, tal vez, por tan dulce que fue un día, aún exhalaba el perfume de las rosas que velan en noche de luna los amores necios, por más que sean sobrios.
Así, decadente en imagen y en mente, voló al cielo, sin previo aviso, sin anuncio, sin adiós.
Fue moviendo el cuerpo lleno, pesado en materia, etéreo al viento.
Calló sentimientos profundos, pero ya moribundos, nacidos sin gracia, apagados con el tiempo.
Dolor de muerte, que no tiene suerte, pero tiene dirección. Sigue la brújula, sigue el norte, sigue incrédulo, adelante.
Color de otoño en hojas secas. Árboles desnudos que se preparan para el largo invierno de poca luz, pero casi tierno. La savia fría que corre ligera por los ramos acomodados a recibir el soplo intrépido del viento que anuncia recalcitrante el frío que se acerca, infame.
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