En la grupa de la memoria, en el silencio del corazón, es cuando buscando en la balice de la vida se acomodan nuestras historias...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

O tecido que não era // La tela que no era

A gaiola que encontrei aberta, eu sabia, já não receberia os pássaros, aliança e testemunho de fidelidade entre os casais prometidos. Eles jamais voltariam, você havia partido.
A áurea branca, suave e cálida do seu lenço, me abraçava como a brisa que sopra o mar de tantas águas. E eu me acocorava ali na praia, à espreita das ondas que enchiam meus olhos com esperança de alcançar a margem do outro lado, no horizonte oriente tão redondo quanto o sol que se afoga no fim da tarde. Seu mergulho intenso me alagava os pensamentos e me trazia à memória aquela noite estranha em que você, desejando se entregar, doou o que possuia entre paredes finas de papel de arroz, que nos brindava com a discrição de sua transparência. Te amei como se amam os amantes apaixonados, mas escondido, fingindo ser o que não era. Em seu jogo de espelhos, transpirei a rapidez do sonho, que ao despertar deixa de ser. Ainda guardo sua mensagem cifrada em letras miúdas, tatuadas no peito com tinta e sangue, e regresso à vida quase sem fôlego, vestindo a quase inexistência da leveza da seda cor da pele.

Inspirado no conto Seda, de Alessandro Baricco


La tela que no era

La jaula que encontré abierta, lo sabía, ya no recibiría los pájaros, alianza y testigo de la fidelidad entre las parejas prometidas. Ellos jamás volverían, tu habías partido. El resplandor blanco, suave y cálido de tu rebozo, me abrazaba como la brisa que sopla el mar de tantas aguas. Y de cuclillas ahí en la playa, acechaba las olas que llenaban mis ojos con esperanza de alcanzar el margen del otro lado, en el horizonte oriente tan redondo cuanto el sol que se ahoga en el fin de la tarde. Su buceo intenso me inundaba los pensamientos y me traía a la memoria aquella noche extraña en que tú, deseando entregarte, donó lo que poseía entre paredes finas de papel de arroz, que nos brindaba con la discreción de su transparencia. Te ame como se aman los amantes enamorados, pero a las escondidas, fingiendo ser lo que no era. En tu juego de espejos, transpire la rapidez del sueño, que al despertar deja de ser. Todavía guardo tu mensaje cifrado en letras pequeñas, tatuadas en el pecho con tinte y sangre, y regreso a la vida casi sin aliento, vistiendo la casi inexistencia de la ligereza de la seda color de la piel.

Inspirado en el cuento Seda, de Alessandro Baricco

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